La agresión sufrida por atletas durante la tradicional carrera Doble Apolo en General Roca, Río Negro, abrió una fuerte controversia entre los organizadores del evento, el municipio y la comunidad mapuche Lof Leufuche. Mientras la empresa responsable de la competencia aseguró que el circuito contaba con todas las autorizaciones correspondientes, el grupo originario sostuvo que la prueba atraviesa un territorio que consideran comunitario y denunció que nunca fue consultado.
Emboscada y violencia en la "Doble Apolo": jinetes atacaron a los corredores con boleadoras en Río NegroQué ocurrió durante la carrera Doble Apolo
Los incidentes se registraron durante la 17ª edición de la Doble Apolo, en el sector del Área Protegida Paso Córdoba, cuando se disputaba la prueba de 8 kilómetros.
Según denunciaron los participantes, un grupo de jinetes retiró las cintas que señalizaban el recorrido, lo que generó confusión entre los corredores. En medio del desconcierto, varios atletas fueron atacados con piedras y boleadoras.
Uno de los corredores agredidos, Fernando Castro, relató que fue perseguido a caballo y golpeado mientras intentaba continuar la competencia.
"Vi los caballos y que algunos corredores se volvían. Pensé que esto no podía ser y seguí. Ahí me empezaron a perseguir, me pegaron con boleadoras en la cabeza y me rompieron la remera", contó.
La respuesta de la organización
Tras la difusión de los hechos, la empresa Multieventos del Valle, organizadora de la prueba, repudió la violencia y responsabilizó a "un grupo de violentos" por los ataques.
Además, afirmó que el recorrido había sido autorizado por las autoridades competentes y detalló que:
Presentó los planos del circuito.
Pagó los cánones correspondientes.
Obtuvo los permisos de Vialidad Rionegrina para los cortes de tránsito.
Contó con la autorización del propietario del campo lindero al Campo Municipal.
La organización explicó además que, minutos antes de la largada, detectó que habían sido retiradas algunas marcas del recorrido. Según indicó, colaboradores repusieron la señalización antes del inicio de la competencia.
Finalmente, pidió la intervención de la Justicia para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse.
Qué dijo el municipio de General Roca
La secretaria de Producción municipal, Florencia Ghirardelli, respaldó la versión de los organizadores y aseguró que el circuito había sido previamente revisado y aprobado por las áreas técnicas.
La funcionaria explicó que el tramo donde ocurrió el ataque corresponde al Lote 10, un sector de tierras municipales.
"El recorrido está chequeado con los guardias ambientales", afirmó, y remarcó que el lugar es un espacio de uso recreativo y público.
También sostuvo que el municipio nunca recibió reclamos formales relacionados con el desarrollo de la competencia.
La justificación de la comunidad mapuche
La comunidad Lof Leufuche, señalada como protagonista del ataque, difundió un comunicado en el que vinculó lo ocurrido con un conflicto territorial que, según afirmaron, se mantiene desde hace casi dos décadas.
De acuerdo con el texto, la carrera atraviesa un territorio que consideran comunitario y tanto el gobierno municipal como el provincial autorizan estas actividades sin realizar una consulta previa.
Además, denunciaron que cada edición de la competencia provoca perjuicios para las familias que habitan el lugar.
Entre los principales reclamos mencionaron:
El cierre de accesos a sus puestos.
El atropello de animales.
La interrupción de los caminos utilizados por el ganado para llegar al río.
La pérdida de vacas que, al asustarse, caen por las bardas de la zona.
La postura del municipio frente al reclamo territorial
Desde la Municipalidad de General Roca rechazaron esa interpretación.
Ghirardelli sostuvo que la comunidad posee únicamente un reconocimiento de permanencia como pueblo originario, pero afirmó que eso no implica un reconocimiento legal de la propiedad de esas tierras.
Además, reiteró que el municipio no recibió documentación ni presentaciones oficiales que cuestionaran la realización del evento deportivo.
Mientras avanza la investigación para determinar las responsabilidades por las agresiones, el episodio volvió a poner en primer plano el conflicto entre el desarrollo de actividades recreativas y las disputas territoriales que mantienen distintas comunidades mapuches en la región.